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8 de Marzo Día Internacional de la Mujer

martes, 8 de marzo de 2011



Hoy es 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. La Comisión Estatal de Derechos Humanos reivindica y reconoce los derechos de las mujeres, pues son cien intensos años de lucha pro activa por la igualdad. La mujer no ha conseguido el puesto que hoy ocupa en la sociedad de manera gratuita, ni en un solo día, El Día Internacional de la Mujer, reconocido por la ONU (Organización de Naciones Unidas), reivindica y reconoce los derechos de las mujeres trabajadoras, así como aboga por la igualdad entre hombres y mujeres. El primer Día Internacional de la Mujer se celebró un 19 de marzo de 1911 en algunos países de Europa, participaron millones de mujeres que estaban dispuestas a ser voz de sus derechos, como el derecho al acceso a la universidad, al voto, a la no discriminación, a la ocupación de cargos públicos, derecho a la formación, entre otros.

Cabe mencionar, que esta lucha incansable por las mujeres para que se le reconozca sus derechos como persona y como mujer, derechos subjetivos, universales e igualitarios, se consiguieron por diferentes reivindicaciones y luchas obreras de la sociedad civil, sobre todo éstas mujeres que a último de siglo XIX y principio de siglo XX, querían hacerse ver para obstaculizar, de alguna forma, la presión y la dominación social que existía de un mundo que estaba gobernado por hombres. Temas que se reivindicaban que a pesar de que se han conseguido muchos derechos positivos hacia la mujer, todavía sigue siendo un debate y una lucha por conseguir más, y por la igualdad de oportunidades. Tal es así, que tema oficial del Día Internacional de la Mujer 2011 es «La igualdad de acceso a la educación, la capacitación y la ciencia y la tecnología: Camino hacia el trabajo decente para la mujer».



Ya a principios del siglo XX, como veníamos indicando, estaban emergiendo movimiendos feministas a favor de un trato igualitario entre hombres y mujeres. Cabe destacar las figuras ejemplares de Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán. C. Arenal escritora y jurista española, quedestacó por su valentía en la lucha por el acceso d elas mujeres a la formación universitaria. Concepción Arenal en sus primeros años universitarios, iba vestida de hombre para que no la reconocieran, pues sólo podían acceder los hombres a las universidades. Por otra parte, Emilia Pardo Bazán, cuyos libros y ensayos destinados a la mujer y basados en la idea de igualdad y libertad inspiraron a numerosos movimientos femeinistas.



Hoy creo que es un día importante. Los derechos de las mujeres en la igualdad de oportunidades son reconocidos y reivindicados, después de tanta lucha incansable por conseguirlos. Pero ello no quita que todavía no tengamos que aspirar a más, y cambiar muchas cosas, así como a mejorarlas. Y digo “tengamos”, porque muchas personas, hombres y mujeres, todavía creen o tienen en sus subconscientes que este tema sólo les tiene que importar a las mujeres. Algunas veces hace falta recordar diferentes términos que se confunden en la propia sociedad. Parece que hablar de feminismo es ir en contra del hombre, que sea antítesis del machismo. Debemos saber distinguir entre el feminismo, como reivindicación por una igualdad entre hombres y mujeres, y el hembrismo, como concepto antagónico del machismo. No obstante es preciso matizar, que los extremismos radicales, a mi juicio, están tan cercanos al fracaso y al totalitarismo ideológico como lo pueda estar el machismo. La polémica, muchas veces, suscita en que algunos hombres, creemos que en ciertos aspectos, con tanto proteger a la mujer y hacer campañas a favor de su libertad e igualdad, se ataca directamente como culpable de ello al hombre. Me incluyo yo en este pensamiento, pues sólo hay que ver algunas campañas, puestas pro el Estado, para evitar la violencia hacia la mujer que decía así: “Ante el maltratador, violencia cero”. Con todo ello lo que pretendo mostrar es una actitud tolerante y de lucha activa por la igualdad entre mujeres y hombres, pero que la base de todo está en la educación y formación, sin exclusión social. Por muchas leyes de violencia de género que se aprueben, el problema no se va a solucionar si no se empieza a educar desde una igualdad, y desde el respeto, desde los primeros años de vida.



El sistema en este aspecto, de la igualdad entre mujeres y hombres, es un tanto residual, pues se condena o se reconoce como violencia de género el pegarle una torta a una mujer en la calle (que por supuesto es un maltrato físico), pero sin embargo, después nos educan televisivamente con series juveniles, como por ejemplo Física o Química, en la cual se puede ver claramente cómo el cuerpo de una mujer, o su decencia, es igual a la nada. Entonces, ¿hasta dónde están los límites?. Desde mi punto de vista, el hombre no es sino, en una parte considerable, una víctima de un sistema estructural de mercado, social, ideológico y político que relega a la mujer, por sus intereses, a un papel inferior. Pero claro, soy consciente de que ese mercado, esa sociedad, esa estructura, esa política está dominada por hombres. Pero al decir antes hombres, me refiero a la mayoría de la ciudadanía de sexo masculino, así como el sexo femenino también es víctima en lo que le corresponde, que no es sino receptora, como un embudo, de una información sexista.

Queda mucho por luchar y trabajar en el aspecto de la igualdad entre mujeres y hombres, y viceversa. Y digo esto porque en nuestro discurso, en numerosas ocasiones, nos equivocamos cuando afirmamos que las mujeres deben de ser igual que los hombres. Y reivindico yo que los hombres también deben de ser iguales que las mujeres. Iguales en aspectos de oportunidades, iguales ante la ley, iguales al acceso de recursos, iguales en lo referente al trabajo y al mercado, iguales en el aspecto doméstico, etc.

Para finalizar, me gustaría escribir una frase que dijo Eduardo Punset en el Foro de las Industrias Culturales “… nos ha pasado igual con las mujeres, de tanto intentar protegerlas, nos creemos que son nuestras”. El hecho propio de intentar igualar y proteger demasiado con recursos a las mujeres y los hombres, sobre todo se ve reflejado cuando hablamos de lenguaje sexista con lo de poner a las palabras el femenino y el masculino, ha hecho que el “Papa Estado” y algunas instituciones, tengan la potestad de la libertad de las mujeres, así como de tanto intentar igualar, lo que se ha hecho es separar más.

1 comentarios:

José Manuel Hermosilla Rodríguez dijo...

Muchas gracias por la aportación. Buena entrada, Jose