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El Mundo puede cambiar

viernes, 19 de noviembre de 2010


Mucha gente pequeña,

en lugares pequeños,

haciendo pequeñas cosas,

puede cambiar el mundo.

Proverbio africano



Para retomar y finalizar el tema del colectivo Rumano nos queda las propuestas de intervención posibles para intentar solucionar dicha problemática. Como vimos el problema es multidireccional y no sólo habría que tratarlo de un sólo modo. Con las dos citas que enmarcan dicha entrada no pretendo generar un aire de “inspiración divina” para resolver el problema, aunque nunca vendría mal que cayeran del cielo las ideas, sino que creo firmemente que con la esperanza y la dedicación se pueden conseguir muchas cosas. Si quiero, puedo, en la medida de mis posibilidades, pero al fin y al cabo ya estoy haciendo algo que es mucho más que no hacer nada. Por pequeñas que las cosas sean, pueden generar cambios. Teniendo en cuenta que con un sólo comentario (ni con miles) puedo hacer nada, porque como se hacen las cosas es realizándolas y poniéndolas en prácticas.

En la realidad existente actúan con este colectivo bastantes asociaciones. En Alcalá de Guadaíra, concretamente, el Proyecto Samuel, que es un proyecto de intervención socioeducativa dirigido a menores en riesgo de exclusión social y de familias desestructuradas, se trabaja no sólo desde el ámbito comunitario, sino también intentando integrar las chabolas de la Vereda del Cerero, asentamiento chabolista de San Rafael situado en dicha localidad, a los talleres y a la dinámica social y educativa de la sociedad. Con los menores se dan clases de integración social, resolución de conflictos, refuerzo educativo, preparación para la escuela, higiene, educación ambiental, etc. En enlaces podemos ver su blog, aunque invito a que lo visitéis en Alcalá de Guadaíra. Al finalizar el curso, dicho Proyecto organiza una excursión de campamento de verano que se tratan habilidades sociales y de convivencia. Pongo este proyecto de intervención como ejemplo, no sólo porque lo conozco más en profundidad, sino porque creo que es una forma de ver y sentir cómo en las pequeñas cosas es en donde se generan cambios y sobre todo teniendo como pilar básico la educación.

Teniendo en cuenta el Efecto “Pigmalión”, trabajado en clase, en cuanto a generador de estereotipos y prejuicios, debemos hacer hincapié en trabajar sobre éstos. Si ya hemos dicho que la base es la educación, como segunda arma para combatir la exclusión y la desadaptación social de este colectivo es la concienciación. Con lo cual, en el ámbito chabolista hay que intervenir socioeducativamente. Como dijimos en pasadas entradas, el contexto del colectivo rumano es variado. Con lo cual hay gitanos rumanos que viven en chabolas, excluidos socialmente y pobres, y además sin ninguna formación. Esto contrasta con otros rumanos que vienen y que sí tienen formación y tiene un nivel adquisitivo bueno, pero sin embargo están excluidos de la sociedad. Con lo cual podemos, desde las escuelas, realizar talleres y actividades de concienciación sobre la realidad del colectivo gitano. Y desde la sociedad concienciar tanto en el ámbito laboral como social la inclusión de este colectivo. ¿Cómo?,: nuevos decretos en los que se reconozcan derechos al colectivo, no crear barreras arquitectónicas que supongan la retirada de la sociedad, trabajar mediante la inclusión de los menores de este colectivo en los distintos colegios de la zona, de modo que poco a poco toda la sociedad se integre y comparta hábitos de convivencia, de higiene, normas cívicas, etc., dar la posibilidad de expresión y comunicación a este colectivo. Es dificultoso empezar a trabajar con las familias, aunque no imposible, puesto que creemos que si empezamos con los menores, en un futuro la sociedad y la visión de dicho colectivo cambiará, ya que con el menor se crea una nueva construcción de la realidad. Pongo como ejemplo a Jorge Morillo, el cual tuve el placer de conocer en unas jornadas y convivencias sobre creatividad en los grupos la pasada semana. Este hombre es teólogo y conocido en Sevilla por vestir siempre del equipo de fútbol “el Betis”, siempre va de verde. Él con su furgoneta va realizando visitas a las distintas zonas en riesgo de exclusión social, o yo diría excluidas directamente de Sevilla, como el Vacie, zonas de Torreblanca, etc. Lleva un Proyecto “Educar en La Calle” por el cual pretende la integración de los jóvenes a la sociedad, así como enseñarle en valores educativos y sociales. Al final de la entrada podéis ver un enlace en el cual hay una entrevista con fotos sobre su labor, muy interesante.

Es cierto que con el colectivo rumano gitano hay que trabajar e intervenir, pero muchas veces nos olvidamos que por mucho que trabajemos con ellos, si no trabajamos con nosotros mismos, de nada servirá. ¿Realmente la sociedad española, francesa o de otro país europeo está preparada para acoger dicho colectivo? Sólo hay que verlo con los colectivos en riesgo de exclusión social y marginados que tenemos en nuestra propia sociedad. Como dijimos, parece utópico trabajar en pro de la lucha por la justicia social por la discriminación que el gitano rumano sufre, puesto que la problemática es económica a nivel mundial. Pero, si empezamos desde diversos sectores, algo conseguimos. Tenemos que intervenir con las familias, contra el racismo, contra la xenofobia, a favor de la integración, en contra de la exclusión, por los derechos de todos, etc. Actuaciones que se deben de hacer y que seguramente con el paso del curso aprenderemos más y nos daremos cuenta tanto de los fallos como de las cosas que se nos han escapado.


Si supiera que el mundo

se acaba mañana, yo,

hoy todavía, plantaría un árbol.


Martin Luther King



1 comentarios:

José Manuel Hermosilla Rodríguez dijo...

Gracias por las aportaciones y el cierre de la dinámica de los gitanos rumanos desde tu blog. Buena entrada, Jose