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¿Pobre y/o Excluido Social?

viernes, 22 de octubre de 2010


Durante el debate que se ha generado en clase sobre el artículo publicado en el periódico el País, “Peligro: la cohesión social se agrieta” se han podido extraer numerosas ideas y opiniones que ponen a la luz la debilidades y los déficit que están presente en la sociedad en lo referido a las políticas sociales.

Cabe mencionar que son alarmantes las estadísticas que muestra este artículo sobre la integración y exclusión social de los hogares españoles. Para reflexionar sobre el tema, citaremos el prestigioso VI Informe Foessa sobre exclusión y desarrollo social en España que podemos ver en la página Web de FOESSA cuyo enlace está en este blog. Dicho informe constata que la exclusión social y los niveles de pobreza no han variado en España en los últimos diez años hasta 2008, que es la fecha en la que se publica dicho informe. De hecho el riesgo de exclusión social de los hogares españoles está creciendo, pues la actual crisis y las reticencias de políticas de integración están dejando huella en un panorama alarmante dentro de la sociedad.

Es cierto que “el pobre”, que no tiene por qué ser excluido social, aunque sea un desencadenante más de esta, no sufrirá la crisis puesto que por desgracia no tiene nada que perder. En todo caso, perdería el hilo de esperanza de salir de esta situación de pobreza. Pero más allá de esto, es que según el informe existe un 6% de los hogares que se mantienen en exclusión severa, es decir; con crisis o sin ella siguen perennes en su situación. Es decir, tendríamos que definir unas políticas sociales diferentes para cada situación ya sea de pobreza o de exclusión social. Aunque, por otra parte, según el VI Informe Foessa existen tres situaciones que combinan la pobreza con la exclusión social:
Pobreza integrada: hogares con ingresos por debajo del umbral de la pobreza pero totalmente integrados (12,2%)
Excluidos “con dinero”: Uno de cada diez hogares no están plenamente integrados, pero superan en ingresos el umbral de la pobreza.
Excluidos pobres: el 7,2 % de los hogares no perciben suficientes ingresos y además están excluidos socialmente.

A todo esto habría que añadir, tal como indica el texto, la problemática de la feminización de la pobreza y de la exclusión, así como la precarización laboral de la mujer que afecta directamente en las familias monoparentales y que corren el riesgo de la exclusión social. Bajo mi punto de vista, estamos ante una situación bastante compleja que abarca dimensiones no solo sociales, sino también políticas y económicas. Aunque el Informe Foessa nos muestra una realidad plasmada en estadísticas, todo esto tiene un trasfondo sociocultural y económico político que perjudica siempre a “los que menos tienen”. Pero estamos ante una situación grave, puesto que los hogares que antes eran considerados acomodados o de clase media baja, están bajando sus ingresos y están siendo afectados por la crisis de la cohesión social que apunta el texto. Por ejemplo, actualmente una mujer cabeza de familia con dos hijos, sin unas condiciones laborales aceptables, puede estar en riesgo de exclusión social. Esto puede ser debido, entre otros muchos factores, a la contratación "basura", sin un sueldo digno y sin protección social; todo por ser mujer.

Todo ello nos lleva a debatir cuestiones como la viabilidad de las políticas sociales hoy en día, o la estructura social víctima del sistema económico predominante. Para finalizar, diremos que el papel relevante como agente socializador para, de alguna manera, hacer frente a la exclusión social, la tiene la familia, así como el entorno más cercano (o redes sociales) al sujeto. Con lo cual el entorno social y familiar es bastante importante para que se genere una plena integración social.





1 comentarios:

José Manuel Hermosilla Rodríguez dijo...

Buena entrada y reflexión Miguel. Veo que muchos estáis familiarizados con el informe Foessa, ¡buena señal!. Jose