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La Cohesión Social y el Papel del Educador Social

lunes, 16 de mayo de 2011

La pasada semana en una de las clases que tenemos de otra asignatura se habló sobre la responsabilidad pública que debe de existir ante los problemas de marginación, exclusión, desadaptación social, etc. En definitiva, se expuso un panorama totalmente negativo sobre la aplicación de medidas en la intervención social sobre temas de inclusión social e igualdad de oportunidades. De hecho, también se pudo hablar sobre la realidad social de las políticas sociales actuales.
Claro está, que no fue del agrado de muchos, entre ellos yo, de escuchar siempre lo mismo: que falta mucho por hacer, que existe una desigualdad entre hombres y mujeres, lo que conduce a la exclusión de la misma, que el sistema de bienestar social actual presenta numerosas carencias, los derechos sociales y humanos no se están cumpliendo, etc. Lo lamentable es que aunque estemos hartos de escuchar lo mismo, es todo cierto: ¡Queda mucho por hacer!, y no por ello pretendo ahora unirme y simpatizarme con la manifestación que está teniendo lugar en estos días, llamada “Democracia Real Ya”., sino lo que intento es hacer una reflexión sobre las nuevas perspectivas existentes en nuestra sociedad, en el modelo en el que estamos, y hacia dónde nos van a llevar.


Eduardo Punset ya dijo en su tiempo que el ser humano en un futuro tenderá a ser más solidario, mayor ecologista, humano y concienciado con los problemas sociales. Y yo pienso que hasta que se cumpla aquello, mientras tanto lo que estamos haciendo es jugar con fuego, pues como al fin y al cabo seremos más solidarios, no hay nada que perder. Y de esta misma ironía juegan nuestros políticos de hoy en día. Numerosas inauguraciones y promesas en este último mes se están dando antes de las elecciones municipales. Por ejemplo, el otro día en una mesa redonda sobre el bienestar social que queremos para Sevilla, el invitado socialista se agarraba a su historia para perdonar las deficiencias actuales que está padeciendo España. Si mal no recuerdo dijo algo así como, es cierto que el Estado de Bienestar se está debilitando, por diversos motivos, pero hay que recordar que nuestro partido fue pionero e impulsor de la implantación de este Sistema de Bienestar. Por mi cabeza pasaron muchas ideas, como recordar la dictadura comunista de Cuba que todavía tiene por Lema “ Hacia la Victoria”. Aún así no con ello intento atacar al socialismo, puesto que otros partidos de derechas también dan un retoque con sus nuevas propuestas de mejora, que no hacen sino reducir derechos sociales.


Si preguntamos a una persona mayor sobre cómo está la sociedad hoy en día, nos puede dar dos tipos de visiones, generalmente: una de ellas es que la sociedad está muy mal, existen muchas guerras y los jóvenes de hoy en día están desorientados y no saben qué hacer. La otra visión, es la contraria, en reminiscencia de sus épocas de hambrunas y guerras, pues nos dirían que la sociedad está mucho mejor y que los jóvenes tienen mayores oportunidades. Sin embargo, el otro día leyendo sobre las propuestas del movimiento ideológico de ecología social (Decrecimiento de http://www.sevilladecrece.net/), propone nuevas mejoras ecologistas porque, entre otras causas, tal cual está ahora mismo la sociedad no se puede garantizar que nuestra futura generación vivan mejor que nosotros, cosa a lo que no estamos acostumbrados, ya que nosotros hemos vivido mejor que nuestros padres, y éstos mejor que nuestros abuelos.


¿Por qué hablar de todo esto?, pues bien parece ser que la gran crisis que estamos viviendo ha tenido y tiene numerosas repercusiones. Por parte del ámbito sanitario, los recortes que se están haciendo encandilan las críticas de los profesionales de la sanidad que cada vez ven más a la sanidad como una empresa privada que como un bienestar social y público. Con la educación pasa lo mismo. Los recortes en políticas universitarias y los recortes de salarios y recursos de los profesionales de la educación no hacen más que poner la guinda al pastel de lo que ya se criticaba a la educación. Y así, podemos analizar diferentes ámbitos de la política y del sistema. Es por ello por lo que se llama crisis de Sistemas o sistémica. El otro día el Papa Benedicto XVI también alertaba de una crisis de valores y de fe cristiana, a raíz de este desequilibrio económico, social, político mundial. Todo esto, por desgracia, no hace más que incrementar nuevos focos de atención que se convierten en personas en riesgo de exclusión social y con nuevas necesidades sociales. Si unas políticas económicas y laborales no funcionan, y las políticas de consumo son defectuosas, y dejan parado a un cabeza de familia con unos hijos en edad escolar y una madre en el paro, suben los impuestos y aumentan los precios del mercado. Muchas ayudas las recortan, otras la suprimen, etc., es normal y evidente que aparezca la exclsuión social. Ya lo dice el texto que trabajamos la pasada clase “El Gran Saqueo”, de Joaquín Estefanía. El País. “ es significativo observar el incremento de hogares que no reciben ni ingresos de trabajo, ni del sistema de pensiones, ni de prestaciones por desempleo”. En definitiva, la cohesión social se agrieta, se está desestructurando, impidiendo que exista una igualdad real de oportunidades, y lo más alarmante es que actualmente no es sólo que no exista una igualdad, sino que ya ni existen las oportunidades.


Ya comenzábamos esta reflexión haciendo alusión a la responsabilidad pública ante los problemas de marginación, exclusión y desadaptación. Duele ver, como futuro profesional de la Educación Social y el Trabajo Social, cómo esta concepción de solidaridad en la responsabilidad se está perdiendo, y principalmente desde nuestras políticas sociales, y su utilización. Parece ser que estamos volviendo otra vez al problema como responsabilidad individual. Ya lo veíamos en Semana Santa con la polémica de los Sin Techos, o lo vemos actualmente con las propuestas de remodelación del Sistema Sanitario y el copago. Pero claro, no hay nada que he dicho que no se nos hayan informado por los medios o lo hayamos pensado, lo que más me preocupa es ¿ dónde quedaremos los educadores sociales y trabajadores sociales?, ¿ De qué manera estaremos limitados en nuestra práctica profesional? ¿ Hacia dónde iremos?. Que el gobierno nos tenga en cuenta y en consideración es un chiste que hace mucha gracia, aún así nosotros como educadores sociales estamos luchando para que seamos visibles como profesión práctica y científica. Nuestra limitación versará en trabajos precarios, no correspondidos con nuestra profesionalidad, y con unos sueldos que mejor no imaginarlos.


Pero, existe otra cuestión más preocupante, o al menos nos debería de preocupar pues ante todo si en algo hemos de destacar es que luchamos conjuntamente por una Justicia Social. La manera en la que estamos interviniendo socioeducativamente no es del todo factible, y no porque esté planteada de una forma incorrecta, sino porque los recursos, los medios, y las prestaciones que se facilitan desde las políticas sociales son escasos, y a todo ello hay que sumarle los llamados nuevos riesgos sociales, que Luis Moreno argumenta en su texto “España y el Bienestar Social”, (podéis acceder a él en el apartado enlaces):



  • La mayor participación femenina en el mercado formal de trabajo


  • El incremento del número de personas mayores dependientes


  • El aumento de la exclusión social entre aquellos trabajadores con un menor nivel educativo


  • La expansión de los servicios privados, y la desregulación de las prestaciones y servicios públicos.


Estos Nuevos Riesgos Sociales, como decíamos al principio de esta entrada, crearán nuevas necesidades sociales que tendremos que intervenir profesionalmente. Es por ello por lo que se debería de trabajar por nuevas formas de intervenir socioeducativamente, desde un ámbito más centrado en la sociedad y en la familia, así como en la escuela, sin dejar atrás un modelo comunitario de intervención que está actualmente en auge. Ante esta gran propuesta que generaría un gran debate, nos podemos hacer la pregunta ¿cuál es el rol a desarrollar por las instituciones públicas, así como por los profesionales dedicados a los social, en la lucha contra la pobreza, marginación y exclusión social, y con el objetivo de la inserción social, inclusión en la misma y mayor cohesión social? Como podemos apreciar es una pregunta que requiere una respuesta bastante compleja y extensa, más teniendo en cuenta que las instituciones públicas, depende en cierta forma de las políticas, no sólo sociales sino económicas del país. Personalmente pienso que se debería de defender ante todo los derechos sociales de las personas, así como evitar ante todo la exclusión social, manteniendo unos mínimos de subsistencias. Cando hablo de éstos mínimos no sólo me refiero a todo lo relacionado con lo monetario y lo alimenticio, sino también a la educación, la sanidad, la vivienda, el empleo. Y para ir concluyendo y en defensa de mi profesión diré que la Educación Social, así como su aplicación práctica y profesional es y debe de ser un derecho social a la cual toda persona pueda acceder. Es por ello, que las instituciones públicas deberían de garantizar y proveer dichos derechos.